La naturaleza ha otorgado a algunas especies unas
capacidades increíbles. La velocidad del guepardo, la fuerza de un escarabajo o
la agilidad de un gato son unos ejemplos que pueden ser envidiados por el ser
humano. Pero... ¿De verdad sabéis que posibilidades tiene vuestro cuerpo?
Es un hecho. Podríamos llegar a la conclusión de que carecemos de las grandes posibilidades que tienen la mayoría de los seres vivos. Un ejemplo de coordinación simple sería el siguiente (aquellos impacientes adelanten hasta el segundo 45):
Es un hecho. Podríamos llegar a la conclusión de que carecemos de las grandes posibilidades que tienen la mayoría de los seres vivos. Un ejemplo de coordinación simple sería el siguiente (aquellos impacientes adelanten hasta el segundo 45):
Solo con ver este pequeño video exaltamos las
habilidades de un rapaz, sin tener en cuenta la variable principal que
condicionan las características del animal. Esta variable no es otra que la
comodidad. Un ejemplo claro es la diferencia entre un animal domesticado y otro
salvaje. Un pájaro encerrado en una pequeña jaula inhibiendo su vuelo le
volverá torpe y descoordinado, aunque tenga comida y agua siempre al alcance.
Curiosamente, los barrotes de esa jaula de pájaros son semejantes a los que
limitan a los seres humanos. Tenemos todo en cuanto necesitamos para sobrevivir
y es raro el caso en el que nos vemos obligados a utilizar nuestro cuerpo al
máximo potencial para subsistir. Ya no necesitamos luchar para obtener
alimento, correr para huir de un peligro o aclimatarnos a las condiciones
atmosféricas adversas. Si no existe necesidad, nuestro cuerpo entiende que
podemos prescindir de nuestras capacidades y nos limita de manera sustancial.
Si ya sabemos que estamos domesticados por la sociedad,
vamos a intentar revertir la situación aunque parezca tarde. Existen
habilidades que podemos desempeñar de manera correcta puesto que las solemos emplear
con frecuencia, aunque escasean en número, y otras en las que no se recuerda la
última vez en la que se dio la necesidad. Caminar es la primera de ellas, nuestra
base de la pirámide, la forma de desplazamiento ancestral o primitiva. Y como
tal es verdaderamente difícil prescindir de ella, aunque algunos prefieran
tomar el coche para ir a comprar a la tienda de la esquina. Es importante
mantener la capacidad de caminar largas distancias puesto que repercute en
nuestra movilidad conforme se envejece. Avanzando un poco más, suelen aparecer
cuatro movimientos naturales que pueden tener lugar en la rutina diaria. Correr
se vuelve indispensable cuando el tiempo apremia. Más de uno recordará aquel
momento en el que se desplazó mas rápido de la cuenta a causa de llegar tarde a
su propósito. En este aspecto, preguntarse cuando fue la última vez que se utilizó
toda la velocidad y potencial que os permite vuestro cuerpo para correr, es un
buen aviso de cuanto habéis dejado de lado vuestra maquinaria natural. Asociado
a correr, el gesto de saltar está más alejado de nuestros hábitos salvo por
esquivar un pequeño charco de agua, por lo que no suele tener relevancia. Pero
su importancia está justificada y radica en la fortaleza del tren inferior, en
los movimientos explosivos que puede realizar y su relación con el equilibrio.
Otra posibilidad corporal que permanece en el segundo escalafón de la utilidad
diaria, es la de cargar o levantar peso. Es lógico pensar que las cargas más
pesadas que se suelen mover son las bolsas de la compra o una bombona de
butano, pero incluso esa tendencia hacia la comodidad ha sucumbido, por
ejemplo, en el transporte a domicilio de toda la lista de la compra para evitar
tener que "esforzarnos". Por último, y situándonos fuera de nuestro
medio habitual, encontramos la faceta nadadora de nuestro cuerpo. La mayor
parte de las personas nada por placer durante sus vacaciones en la playa o dándose
un chapuzón en la piscina, pero normalmente el ritmo de crucero es lento. Al
igual que correr, es importante exprimir nuestro potencial para desplazarnos
mas rápido en post de una mejora general de la musculatura. ¿Y nos quedamos aquí?
Nunca. Hay muchas más posibilidades corporales que han
quedado olvidadas y que resultan un tanto imposibles a día de hoy para muchas
personas. Movimientos como trepar, lanzar objetos, luchar, gatear o reptar
parecen mas idóneos para los protagonistas de películas de acción que para la
vida cotidiana, pero este abanico de acciones repercute en el equilibrio, la coordinación
y la estabilidad general de nuestro cuerpo. Y como no solo tenemos en cuenta el
aspecto físico, comentaremos que la realización de estos movimientos también
tendrá su relación con la mejora del control mental, la autoestima, la seguridad
en sí mismo, la concentración o nuestra confianza en la toma decisiones. En
definitiva y como resultado final, la apertura hacia nuestras olvidadas posibilidades
humanas tienen como consecuencia la mejora en nuestro bien más preciado. Y es
que la primera piedra para sentir felicidad reside, principalmente, en nuestra
salud.
