La metodología tabata es un sistema
de entrenamientos, desarrollado por Izumi Tabata, basado en intervalos de alta
intensidad y con corta duración. En su momento, se utilizó como método de ensayo para estudiar y
relacionar la evidencia científica entre sistemas aeróbicos, anaeróbicos y sus
repercusiones a nivel corporal. Pues bien, a groso modo, los 4 minutos que dura
este sistema consiguen unos resultados parejos, o incluso mejores en unos
determinados factores, a los que podría obtener un corredor durante 30 minutos
devorando kilómetros.
Al estar basado en intervalos de alta intensidad, esto va
a tener 2 puntos importantes. El primero, es que se van a acometer los
ejercicios al máximo nivel posible. Esto implica que el sujeto en cuestión debe
estar entrenado para los ejercicios que va a realizar. Si esto no es así, las
repercusiones tan positivas nombradas anteriormente se van al traste. Como
segundo punto, hablaremos de la alta intensidad. Una gran mayoría aplican la
metodología tabata con ejercicios prácticamente analíticos, haciendo que la
intensidad global del cuerpo decaiga. Para que esto no suceda, normalmente se
alternan ejercicios como sentadillas, flexiones, burpees o escaladores. En
nuestro caso, cuando aplicamos parte de la metodología dentro de sala,
intentamos daros un poco de tregua en algunas ocasiones, con ejercicios más
livianos, para que podáis ir entrenándolos con cierta armonía. Y es que hay que
recordar, que la metodología tabata, con todo su esplendor, está pensada para
que sea la única actividad de alta intensidad que se realice como entrenamiento
diario. Tal y como recomendamos en nuestra planificación base.
Hablando sobre su corta duración, atenderemos a lo siguiente.
Que tengan 2 minutos y 40 segundos de trabajo implica que, para obtener los
beneficios mencionados, tengamos que trabajar al máximo nivel y que, durante su
descanso, aprovechemos para recuperarnos dentro de lo posible. Tener todo
preparado y organizado para su ejecución conseguirá que puedas acometer un
tabata de manera óptima y rentable. Si tienes que cambiar de lugar, ir a beber
agua o pensar en que hacer a posteriori, recuerda que no estás concentrado e
inmerso en la tarea, por lo que de seguro no estás trabajando a alta
intensidad. Simplemente, te estás engañando. Aprovecha el tiempo y úsalo a tu
favor.
Por consiguiente, toca dar las recomendaciones oportunas. Si llevas poco tiempo entrenando o tu nivel es, en cierto modo, bajo, no te preocupes por no poder hacer los ejercicios del tabata casero, o el modificado de sala, con toda la intensidad que se pide. Adapta tu cuerpo y poco a poco irá progresando, aunque no obtengas todos los beneficios posibles de este tipo de metodología. Conocerás de manera paulatina los ejercicios y sus progresiones, por lo que los ejecutarás en el nivel que puedas realizar un mayor número de repeticiones, pero también, en el que acabes con cierta fatiga. Si ya tienes cierta experiencia, intenta realizar los tabatas modificando algún ejercicio para que tenga mayor nivel de dificultad. Que uno de los 4 movimientos deje exhausto va a conseguir mejoras sustanciales tras su finalización, a pesar de ralentizarte en los otros 3. Con el tiempo, podrás incorporar otros movimientos dificultosos, hasta realizarlos con un nivel de complejidad y rentabilidad mucho mayor que los iniciales. Y todo esto, hablando sobre un tabata normal. Recordemos que en sala modificamos la secuencia en las instrucciones, circuitos o el modo cruel.
Como culminación, un inciso. Si un
tabata es rápido, eficiente, versátil e intenso, no hay cabida para escusas. No
sirve el “no tengo tiempo”. No valida el “no me noto nada”. No cuaja el “no sé
hacerlo”. Y no vale el “no puedo”. En contra de este sistema de entrenamiento,
no hay argumento que justifique el no poder ganar salud. Quien procura su propia inmunidad evitará, en el futuro, a
la enfermedad.