Recopilando
la información que nos llega, los objetivos personales que se marcan las
personas en su visita a un centro deportivo tienen ciertas variaciones, o
similitudes. Lo más importante que debemos saber, es que estas metas van a ir
relacionadas con el estado de salud actual. Mirar a largo plazo no es malo en
sí, pero de primeras vas a tener que sucumbir al objetivo más natural posible: ganar movilidad. Aparte de este, los
objetivos pueden variar según las necesidades de cada persona y es muy
importante tenerlo claro para comenzar con buen pie la andadura en el ámbito de
la actividad física. A continuación expondremos varias de las posibles metas a
alcanzar.
El objetivo más clásico suele ser perder peso. Ya hemos hablado de esta
magnitud en otra ocasión, por lo que no nos expandiremos. Para conseguir bajar
el porcentaje graso debemos buscar un buen consumo de calorías, por lo que la
inclusión de ejercicios globales y el control de la intensidad de trabajo son
dos factores fundamentales. Nos vemos obligados a no dejar caer en el fallo de
hacer dietas extremas y acompañarlo de deporte a baja intensidad. Gracias a
este modo harás más lento a tu metabolismo, algo “negativo”, por si aun no
había quedado claro. Activando la circulación, con mucho movimiento, teniendo
una alimentación variada y evitando a toda costa el estrés, conseguiremos esa
retirada de grasa sobrante que tanto nos condiciona.
Otro objetivo codiciado, y esta vez mas
asociado a los chicos jóvenes, suele ser la ganancia de volumen, o más
concretamente, hipertrofia muscular.
La búsqueda de un musculo más voluminoso se puede conseguir de manera
tradicional y analítica, o de una forma más global, implicando todo el cuerpo.
Esta última es la aplicada en nuestra sala favorita aunque, eso sí, si buscas
los resultados para competir a nivel de Schwarzenegger, éste no es tu sitio.
Algunos nos llegan directos con el
motivo de la recuperación de una
zona afectada por una antigua lesión, o por tener la musculatura atrofiada
durante un largo periodo de tiempo. Su trabajo debe conllevar una progresión
muy medida y controlada para evitar recaídas. El trabajo equilibrado propuesto
en los microciclos mensuales suele venir muy bien para ir recobrando
gradualmente las zonas más afectadas y, poco a poco, ponerse al día de una
manera más natural. Un trabajo añadido sería el de la propiocepción, buscando
la funcionalidad total y su resistencia.
De muy pocos podríamos hablar de los
que persiguen el objetivo de rendimiento,
meta más adecuada para aquellos inmersos en oposiciones físicas. El sistema de
trabajo por microciclos puede ser un medio bastante rentable para equilibrar la
balanza entre los objetivos perseguidos y la homeostasis muscular. Es decir,
quien busca correr los 100 metros lisos en 12 segundos, puede alternar sus
entrenos específicos con el trabajo global, necesario para subsanar los
desequilibrios que esa actividad concreta ocasionará al organismo. Una
descompensación corporal induce a una posible lesión, y de sufrirla, tendrá
como consecuencia alejar de las metas hostigadas a ese pobre opositor.
Y finalmente, podríamos hablar de
los pocos que van en nuestra línea de pensamiento: La ganancia de salud en general. Siendo tan rentable y
tan poco demandado, la meta de la salud debería ser el punto principal de los
entrenamientos. Esto significa ser más funcional, el poder hacer las tareas de
nuestro día a día de una manera más eficiente y evitar esas molestias
musculares o articulares que minan tu bienestar. Es algo que incluso pasa
desapercibido, pero que en cuanto nos ponemos manos a la obra, el cambio es
evidente. Medita sobre lo que haces durante el trabajo o en tu tiempo de ocio.
Todas esas posturas inadecuadas durante horas delante de un ordenador o
televisión, añadiéndolas a las descompensaciones musculares ocasionadas por
usar siempre la misma mano para levantar pesos de una forma incorrecta. Puedes
recapacitar sacando el cálculo de cuantas horas usas para revertir las
situaciones anteriores, creadoras de desequilibrios.
En resumidas cuentas, tener
objetivos en mente es una idea
rentable, siempre y cuando, produzca reacciones positivas a nuestro organismo.
El pensar que dentro de 10 años una persona podría subir el Mulhacen da un soplo
de aire fresco a quien se las pasa sentado en el sofá, pero como ya hemos
comentado, si ese objetivo no le va a levantar de tal comodidad, está engañando
a la mente y, sobre todo, procurándole un mal futuro a su ser en su totalidad.
Contrariamente, quien otorga vida, movimiento y paz con buena armonía a su
cuerpo, manifiesta su lujo y riqueza propia, pues su cuerpo es único y debe
durar hasta el fin de los días.